Publicado: 19 Febrero 2018

Los sueños de Marta

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foto marta ortega1Los sueños de Marta son los sueños de una cría de nueve años. Una cría que sueña con parecerse a su ídolo Mireia Belmonte. Que sueña con nadar los doscientos metros mariposa en menos dos minutos y medio. Con lograr muchos triunfos para el Club Natación Churriana. Pero Marta también sueña con ser una famosa ‘youtuber’. Con jugar con sus perritos Happy y Nuca dando una vuelta por el pueblo. Con ser una psicóloga para ayudar a otros niños a afrontar situaciones difíciles como la que le ha tocado a ella. Porque Marta es «fuerte, cariñosa y sonriente», como dice su madre Begoña. Porque Marta puede con el cáncer que la mantiene ingresada de forma intermitente en el área de oncología pediátrica del Materno y con todo lo que se le ponga por delante. Porque Marta puede. Puede con todo.

Son las once y media. Fuera del hospital hace frío. Mucho frío. Dentro el sol alumbra el rostro y los ojos ilusionados de Marta, que descansa en su cama entre prueba y prueba, entre visita del médico y visita del médico. Pero algo muy bonito está a punto de suceder en la habitación 739. Eso muy bonito se llama Alba. «¿Hola?», pregunta Alba después de tocar la puerta para cerciorarse que hay alguien dentro. «Hola», responden Marta y su mamá. Alba le trae a Marta un regalo muy especial. Una preciosa taza llena de vida. Pintada con los colores del arco iris. Con florecitas. Con margaritas en las que siempre sale que sí, que la quieren. Con un sol precioso y una carita sonriente en su interior. Con niños felices. Con motivadoras frases en castellano como «juntos podemos con todo», «eres muy valiente» o en inglés como «i’m with you» (estoy contigo). Mensajes con toda la fuerza del mundo para recordarle a Marta, y a todos los peques que están internados en esa planta del Materno, que ellos pueden. Por supuesto que pueden.

Alba Garcés, estudiante de tercero de ESO, es una de los ochenta alumnos del instituto Arjé, de Chauchina, que participan en el proyecto ‘Sorbos de vida’, dirigido a los chicos hospitalizados en la planta de oncología del Materno Infantil de Granada. «Hacemos un trabajo solidario; nos sentimos bien haciéndolo y ayudando a las personas a superar los problemas que se le presentan en la vida», subraya Alba que, al igual que el resto de sus compañeros, dedica todos los recreos desde hace dos años a meterse en el taller para decorar tazas y estampar camisetas.

Begoña representa la entereza. No es ninguna mamá coraje. Sencillamente es la madre de Marta, que está muy cerca ya de ganarle el pulso al destino. De vencer al cáncer. Begoña asegura que  «Lo primero que hace Marta es mirarnos a los ojos para ver si estamos llorando; no podemos permitirnos el lujo de hacerlo delante de ella», y agrega que en situaciones como las que están viviendo «la clave es el positivismo».